
Con la edad, el mecanismo de la sed disminuye, y esto coincide con la pérdida de masa muscular.
El tejido muscular es uno de los sitios de almacenamiento de agua de nuestro organismo, de manera que nuestra capacidad para almacenar agua disminuye más o menos al mismo tiempo que la señal de nuestro cuerpo para beber.
Las consecuencias de la deshidratación incluyen infecciones del aparato urinario, trastornos gastrointestinales, pérdida de facultades cognitivas, confusión, cansancio, pérdida de equilibrio y una cascada de efectos que es posible interrumpir mediante una adecuada hidratación.
Por eso es tan importante que los adultos mayores tengan a mano agua purificada, segura y agradable de beber durante todo el día.


